Nuevas tecnologías




CONSEJOS DE USO para los JUEGOS DE AZAR Y LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS

Es importante que los padres enseñen a los hijos qué son los juegos de azar con apuestas. Debe hacerse hincapié en que, de ningún modo, son una forma razonable de ganar dinero fácil, sino más bien al contrario, de perderlo. Los hijos deben ser informados de los riesgos reales de este tipo de juegos y de la posibilidad de que una conducta de apuestas socialmente aceptable (lotería, bonolotos, etc.) puede derivar en poco tiempo hacia una auténtica adicción.

Debe preguntarse a los hijos cuál es su punto de vista respecto a los juegos de apuestas, si lo practican y cuáles. Es fundamental para los padres tener un conocimiento lo más amplio posible de los pensamientos y sentimientos que sus hijos tienen al respecto.

Debemos prestar atención al hecho de que los niños y adolescentes suelen aceptar como válidas conductas de modelos que en ocasiones son poco recomendables. Más adelante podrían intentar imitar esas conductas como alternativa para resolver un problema. Sería ideal que se les pudiera proteger de la exposición a semejantes modelos, pero como tal cosa no siempre es posible o razonable, se debe buscar la forma de que comprendan que los juegos de apuestas deben ser mantenidos dentro de un control y que las conductas de quienes lo practican en exceso no son un modelo a imitar para nadie.

JUEGOS DE AZAR Y APUESTAS

En la actualidad es necesario que los padres conozcan Internet. No es suficiente con saber navegar un poco y leer el correo. Es necesario informase ampliamente y sin miedos sobre la seguridad de la red, los programas para navegar, saber utilizar Skype o Messenger, saber qué es un cortafuegos, el spyware, el robo de identidad o el acoso a través de Internet. Son conceptos que los menores dominan perfectamente, y si los padres desean poder proteger y educar correctamente a sus hijos, deben ponerse al día. Existen infinidad de páginas web repletas de contenido a las que consultar, un excelente ejemplo es la Wikipedia, cuya dirección es http://es.wikipedia.org/.

Los padres deben conocer la actividad de sus hijos en Internet: por dónde navegan, qué búsquedas hacen, con quien chatean, si tienen amigos en la red, con quienes comparten correo electrónico, y cuánto tiempo pasan ante el ordenador, sumergidos en la red. Debe haber en este tema una comunicación fluida, para que confíen en que sus padres intentarán ayudarles si les surge alguna situación incómoda o problemática.

Es conveniente que los padres no permitan que los niños más pequeños naveguen solos, y sería preferible que lo hicieran juntos. Esto estimulará la confianza del niño en sus padres, y ellos vigilarán que a él no le lleguen contenidos inapropiados para su edad. Como en el resto de aspectos de la vida, los padres son el primer ejemplo para los hijos, de manera que es necesario enseñarles a navegar de manera responsable y segura.

INTERNET

Los padres deben estar al tanto de los diferentes medios de controlar el acceso seguro a la red: filtros en los navegadores, en los cortafuegos, programas de control de acceso a contenidos de adultos, o servicios de los propios proveedores de Internet. Asimismo, sería aconsejable que estuvieran en condiciones de recomendar ellos mismos páginas adecuadas a sus hijos.

Por último: es fundamental establecer unas normas de uso de Internet. Un horario de conexión es imprescindible, señalando cuánto tiempo pueden conectarse al día (1 hora máximo es lo aconsejable para menores) y a qué horas. Asimismo se deben incluir en las normas las webs que se pueden visitar, y con quién se puede conectar en los chats o en programas de mensajería instantánea. Si es necesario, sería útil poner las normas por escrito incluyendo el horario.

Los padres deben ser conscientes del ejemplo que dan ante sus hijos con la utilización de su teléfono móvil, y si desean que ellos no se pasen horas y horas haciendo llamadas y enviando mensajes, deben fomentar con su ejemplo un uso racional y responsable.

Para decidir a qué edad se le va a proporcionar al niño un teléfono móvil es necesario hacer uso de la sensatez y el sentido común, y tener en cuenta que no es recomendable en edades inferiores a los 11-12 años, aunque las estadísticas sugieran que hoy en día llevan esos aparatos niños de 7 u 8 años. Se impone con los menores el establecer unas normas de uso muy claras y definidas, dejando claro que de utilizarse siempre después de la jornada escolar y en un horario muy concreto.

Si ha sido el hijo quien se ha comprado el móvil con sus ahorros, del mismo modo debe quedar claro que correrá con los gastos que le ocasione y los padres en ningún caso se harán cargo de ellos. Siempre es preferible una tarjeta prepago a un contrato, así se encontrará limitado a una determinada cantidad de dinero y aprenderá a ser responsable del uso que haga con el teléfono. Los hijos deben aprender a asumir la responsabilidad y las consecuencias que se deriven del buen o mal uso que hagan de su teléfono.

Se les debe hacer comprender también que no pueden utilizar el móvil mientras están haciendo otras actividades y que en muchas situaciones y lugares es necesario apagarlo o utilizar el modo silencio. Seamos educados y respetuosos.

TELÉFONO MÓVIL

Es necesario vigilar que no se produzca un exceso de mensajes SMS, sobre todo cuando se trata de amigos a los que ve con frecuencia o a diario. Asimismo, es crucial mantenerse alerta ante el contenido de las posibles descargas de sonidos, vídeos e imágenes que puedan hacerse desde Internet, muchas de ellas totalmente inadecuadas para mentes aún no maduras.

Por último, se recomienda que el móvil tenga filtros, y códigos de acceso, con el fin de que no sea una puerta de acceso a materiales inadecuados.

Los padres deberían informarse más y mejor sobre el mundo de los videojuegos, probar y jugar con muchos de ellos para comprender por qué a sus hijos les atraen. De este modo podrían valorarlos mejor a la hora de hacer una compra responsable y tendrían en cuenta los efectos positivos o negativos que determinado videojuego puede tener sobre la conducta y desarrollo de sus hijos.

Es necesario establecer un lugar de la casa donde utilizar los videojuegos. Único y exclusivo. Deben aprender a retirarse a ese lugar cuando deseen jugar, y que no podrán hacerlo en ningún otro sitio.

Los videojuegos que utilicen los niños o adolescentes deben ser adecuados para su edad, y esto es algo en lo que debemos ser inflexibles. El Código PEGI señala en el reverso de las cajas, con diversos símbolos, la edad mínima aconsejada y la presencia en el juego de otros factores, como uso de lenguaje soez, sexo, drogas, etc. Todo eso debe ser tenido en cuenta, tanto si se le compra el videojuego como si algún amigo se lo presta. Los padres deben informarse adecuadamente de los juegos que utilizan sus hijos.

Se impone un control forzoso del horario de juego. De 3 a 4 horas a la semana es lo aconsejado por lo expertos. Debe vigilarse que el niño juegue solo cuando haya realizado sus tareas de casa, los deberes y todas aquellas obligaciones que tenga.

VIDEOJUEGOS

También es necesario que los padres vigilen la postura física de su hijo mientras juega, la forma en que está sentado y dónde, la distancia de la pantalla, la alternancia de unos juegos con otros. Es interesante señalar que las videoconsolas más recientes ya incorporan la posibilidad de control parental, que permite controlar contenidos inadecuados.

CÓDIGO PEGI

TELEVISIÓN

Los niños de hoy en día pasan demasiado tiempo delante del televisor. Los padres deben controlar y moderar ese consumo, impidiendo el abuso y orientando al niño hacia actividades de otro tipo cuando observen un exceso de atención al televisor.

Deben delimitarse horarios. Aunque tengamos disponibles canales de televisión con programas infantiles en todos los horarios, no es aconsejable que vean al televisor por la mañana, antes de ir al colegio, y por supuesto, tampoco después de las 10 de la noche, hora en que termina el horario de protección de los menores.

Sería positivo ayudarles a desarrollar una actitud crítica y activa respecto a los programas de la televisión, es decir, que aprendan a elegir con anticipación qué van a ver y cuándo, y sepan en qué momento es mejor apagar el televisor y dedicarse a otras actividades si la oferta de programas no les agrada demasiado, en lugar de dejarse llevar por la inercia.

Para elegir lo que van a ver, es mejor que sea en un momento en que no vean la televisión, y aún mejor si son capaces de planificar con antelación de días o semanas las series y programas que van a ver. También es necesario saber que existen bloqueadores de canales.

Ver la televisión en familia puede ser una forma positiva de corregir la inadecuada comprensión de los contenidos televisivos por parte de los padres, y facilitará la comunicación al dar oportunidad de comentar los programas entre todos. Es una forma de que comprendan que a los padres sí les importa lo que vean sus hijos, y estos no llegarán a sentirse apartados de sus padres, lo cual ocurriría si se les permitiera ver siempre el televisor en solitario.

La televisión no es niñera para nuestros hijos. No se les debe acostumbrar desde pequeños a pasarse horas y horas ante el televisor. Hagamos un uso responsable del televisor con nuestros hijos.

Es importante fomentar en los niños el desarrollo de otras actividades menos pasivas y solitarias, como juegos con amigos y compañeros, deportes o excursiones a pie o en bicicleta. Es preciso apartar al niño del televisor si abandona otras actividades mucho más necesarias y enriquecedoras para el desarrollo como persona, como son los estudios, la lectura, o las aficiones y hobbys.

Un exceso de televisión promueve mala salud física y psicológica en los niños. Y así tenemos niños que devoran gran cantidad de golosinas ante el televisor (un hábito que practicado en exceso causará un exceso de calorías que puede conducir a la obesidad infantil), y que ven cualquier programa que haya en cualquier canal (con los consiguientes daños para un equilibrio desarrollo psicológico). Es responsabilidad de los padres el implicarse activamente en generar hábitos y costumbres saludables en sus hijos respecto a los horarios de televisión, las horas de sueño, la alimentación sana y el ejercicio físico.